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Thursday, 16 February 2012

El Rey León; un canto africano en la jungla de Madrid



El Rey León  tiene la desventaja de llegarnos precedido por historias de espectáculos alucinantes en varias ciudades del globo y el publico llega con expectativas bastante altas (eso, y el precio exorbitante de las entradas).



Siento hablar siempre de los precios, al final no son culpa de los artistas que participan en el proyecto y no deberían quitarles el protagonismo, pero seré breve al respeto: cobrar 90 € por poder ver un musical sin tener que llevarse binoculares no es ofrecer una selección variada de calidad y precio de asientos, es simplemente prohibir a gran parte de la población el poder verlo bien. En fin... ¡Hablemos de arte!

El "personaje" que más elogios se merece es la escenografía. Si; en el rey León, la mayor protagonista es la mezcla de escenarios logradísimos acompañados por un vestuario (de más de 200 vestidos), marionetas, máscaras (verdaderas obras de arte) llevados y manejados con destreza por los actores. Ese conjunto nos permite ver entre otras cosas un impresionante desfile de animales (jirafas, cebras, antílopes, y la espectacular llegada del elefante) que abre el musical.




Los musicales requieren de sus actores un manejo absoluto de todas las artes escénicas: movimiento corporal, baile, voz, canto, actuación, empatía con el personaje... Es difícil que todos los actores dominen al mismo nivel todas esas aptitudes y las diferencias de nivel son cruelmente fáciles de detectar;
Rafiki, interpretada por la impresionante artista sudafricana Brenda Mhlongo es completa e irreprochable. Domina el escenario con su voz y nos hace volar por la selva africana. Si no me equivoco es el elemento común a todos los musicales del Rey León por el mundo. Si la veis, entenderéis porqué. Insufle el alma africana al musical. El pobre Simba adulto (Carlos Rivera), en comparación, a pesar de tener una técnica de canto irreprochable,resulta un poco decepcionante a nivel de actuación, más aun siendo quien debería ser el gran protagonista del musical. El joven Simba (David García) por el otro lado hace un muy buen trabajo y tiene mucha soltura y energía en el escenario. Hay que felicitar a Sergi Albert (un Skar oscuro y sarcástico), Albert Gracia (un entrañable y atento Pumbaa) Esteban Oliver y David Avila (que nos regalan unas risas interpretando a Zazu y Timón) y perdonar a unos cuantos que pasan por el escenario del teatro Lope de Vega sin dejar huella.



Sin embargo y para ser justa, todos se ganan su aplauso por el gran trabajo corporal que han llevado a cabo integrando con éxito los movimientos de los animales que representan.

Pequeña critica a los técnicos de la iluminación, por hablar en voz alta durante el espectáculo (¡¡¡se os oye!!!) y por alguna que otra iluminación demasiada fría que en mi humilde opinión quita belleza a las escenas con sus tonos demasiados crudos.

Con todo, es un espectáculo que recomiendo. Es un murmullo africano en el corazón de Madrid. Vale la pena ir solo por el vestuario, máscaras, escenario y música. Y bueno, es entretenido!

Si queréis ir, tened en cuenta que hay que esperar meses para conseguir entradas!

Ve si te apetece... escaparte a la selva africana y volver a tu infancia durante unas horas


Dónde: Teatro Lope de Vega (Gran Vía 57)
Cuándo: De martes a jueves (20.30), viernes (22.00), sábado (18.00 y 22.00) y domingo (19.00)
Cuánto: desde 19.90€ hasta 79.90€
Duración: 2:30h

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